
Blog nuevo, vida nueva. A ver que sale de aquí... estoy dedicándole una serie de escritos a las palabras. Este es el primero.
Palabras: Perdón
Perdón. Huímos de esa palabra como si de un cáncer se tratara. Evitamos enfrentarnos a una simple palabra, una palabra tan llena que podemos conjugarla con verbos tan grandes como "pedir", "otorgar", "esperar", "aceptar", "desear"... y siempre accede a un lugar de nuestro corazón, un lugar secreto que guardamos con recelo y al que no dejamos acceder a demasiada gente.
Quizás sea la palabra menos pronunciada, seguramente la más anhelada, necesitada como el agua y el oxígeno para el ser humano. A veces parece que roce el tabú, que se convierta en eufemismo. Pero nunca lo hace, se mantiene en la frontera, ya que siempre hay algún valiente que decide salir de las trincheras, con una bandera blanca con la palabra "perdón" tatuada sobre la tela y en cada poro de su piel.
A veces me pregunto por qué le tenemos tanto miedo a una palabra tan liberadora, que una vez pronunciada destruye los grilletes de otras palabras que nos atan: "orgullo", "miedo", "soledad", "culpabilidad", "mentira"... quizás nos sintamos cómodos siendo presos de otras palabras que no nos benefician tanto.
Una pequeña palabra de seis letras y una tílde, que a pesar del miedo y poder que contiene es hermosa por su fragilidad. Una de las cosas que sé que dejaré en este mundo cuando me marche es el deseo de ver y sentir su belleza emanando de los labios de aquellas personas que decidieron desvanecerse en una puesta de sel. La luna se alza gloriosa, dejando atrás el brillante día. Me deja un recuerdo dulce, cálido de mis deseos incumplidos, que se pierden en el horizonte ámbar del ocaso. Que los guarde por siempre la memoria de la noche.