martes 27 de abril de 2010

Cuentos de dos existencias idénticas




Esta es la historia de cómo nació uno de mis relatos, publicado en mi blog y presentado a concurso literario. De cómo fue violado y plagiado por dos personas distintas. Así que este relato está dedicado a todos los que alguna vez se han sentido ultrajados con sus creaciones. A todos aquellos a los que les ha robado el ARTE de alguna manera. Y por supuesto, esta idea no es mía.


Palabras y más palabras


No era una mañana especialmente cálida. Tampoco amaneció con excesivo frío. Era uno de estos días en los que no esperas que suceda nada especial, no esperas frío ni calor, ni un acontecimiento memorable, puede que tampoco una llamada importante. Nada.

Pero Ana se levantó especialmente ilusionada. Sería complicado explicar por qué. Ni siquiera podemos decir que se trababa de ilusión, quizás tuviera más que ver con un tipo de ansiedad de estas que no vienen explicadas en los manuales de medicina. O puede que fuera locura en verso. Sí, en verso o en prosa, tanto daba. O prosa lírica, o en verso con rima libre. Libre, volando muy alto, esa sería la mejor forma de describir cómo se levantó Ana. Porque ella vivía por y para las palabras. No a través de ellas, pues vivir a través de algo es como ser una cobarde que solo se atreve a mirar el mundo desde un grueso cristal, sin decidirse a salir a él. Se trababa de atreverse a vivir. Cada instante era único y especial, y después escribir cada segundo y desatar su alma con cada tilde. ¿Qué más daba si elevaba o no elevaba el alma? Total, ella sabía muy bien que su alma ya estaba bastante elevada solo por el hecho de vivir por las palabras.

Y sí, su programa de Word era pirata, pero ella se vestía con la misma ilusión con la que una novia se prepara el día de su boda para subir al altar para encontrarse con aquel maldito pirata. Pero no una novia cualquiera, sino una realmente enamorada, aquella que de verdad había conocido el verbo amar. Sí, de verbos andaba la historia. Aquellas historias, que no histerias, sino un milagro hecho cuento. Lo que cantaban las canciones, el verdadero amor, este que en el fondo no necesita más que una mirada del ser amado. El que no entiende de barreras, ni de tiempo ni espacio, el que materializa en sexo, pero también en complicidad y entendimiento. Y transmuta porque es tan grande que es capaz de ser cualquier cosa imaginable. Ese amor que solo unos poco privilegiados conocen.

Y bueno, Ana ya estaba cansada de imaginar, ahora lo que necesitaba era reencontrarse con su viejo amigo el pirata y darle todo aquello. Simplemente por el hecho de hacerlo, de leer en voz alta y sentir ese escalofrío que solo una vocal, seguida de una consonante, y luego otra vocal, y puede que después otra consonante, en su infinita magia de código inventado, pero misterioso y difícil de comprender, puede crearte. Daba igual si había una coma fuera de lugar. Total, el coma es un estado de suspensión, quizás la misma suspensión que le producía esperar a ponerse delante de aquel bucanero de los mares.

Se miró al espejo, ilusionada por el momento que sabía que se acercaba. Ensayaba en su mente, con la voz de los sueños, una voz imaginada, qué palabras le iba a entregar a su compañero. Y daba igual, siempre eran otras palabras y los ensayos se quedaban en meros intentos que no salían a la luz. Pero era tan hermoso verse reflejada llena del intento de la luz. Se maquillaba, como una verdadera novia enamorada que hacía esperar a su pareja frente al altar. Miraba sus labios, mientras el carmín los acariciaba y se imaginaba a cualquier persona creada por la voz de sus sueños besando el contorno de su boca. Eso era lo que más deseaba en el mundo, besar las palabras. Y como estas son mágicas, pensar que podía estremecer con ellas a cualquier lector del mundo entero que sintiera el pequeño guiño de sus besos, escondido en las mismas palabras. No por el hecho de complacer, sino porque algo tan grande no puede quedarse dentro de una sola persona y la verdad es que los piratas no son los mejores amantes del mundo, así que repartir palabras, hiladas en seda y bordadas sobre el lienzo del papel en blanco, era una buena idea. Solo por el hecho de hacerlo.

Así se levantó Ana, en aquella mañana en la que no hacía ni frío ni calor, ni se esperaban grandes visitas en casa. Los grandes acontecimientos eran para otros días… Envuelta en la misma tormenta que la despertaba cada mañana, con ganas de explotar y ver nacer esa luz que solo se gesta en medio de la oscuridad de la noche. Y todo lo demás es historia.

jueves 22 de abril de 2010

Para todos aquellos que me preguntan si estoy bien...


Después de superar mi propia estupidez, después de liberarme de algunos miedos (y las que te rondaré Morena) os voy a contar de lo he sido capaz. Os voy explicar lo obsolutamente en paz que estoy. Os voy a relatar la perfección, siempre dentro del caos, de mi vida actual. Y como buena cuentista, os voy a dar consejos que nunca me pedistéis, pues todo el mundo hizo algo así conmigo. Karma, Dharma o como os de la real gana. Que sí, que no me dejé nada que vaya a necesitar, que he viajado con cuatro bragas, que he volado con trabas, con todos los impedimentos. Os hablaría de lo mucho que pesaban mis maletas de que nadie fue capaz de llevarme los bultos y acompañarme al aeropuerto. Como siempre, sola.

Resuelta e imparable, peleándome con la tripulación de ryanair, saltando las barreras. Que es una decisión loca, no lo voy a discutir. Que puede salir mal, no lo voy a rebatir. Y que me digan que si no cojo el teléfono, que si de verdad soy consciente de la situación: lo soy, lo sé. Pero os voy a contar una historia (como dice alguien por aquí), si nunca os habéis atrevido a ser vosotros mismos, si no habéis tenido los cojoes u ovarios de dar saltos en vuestra vida, dejaros aconsejar por primera vez y perded el derecho a preocuparos por mí y darme consejos que nunca pedí. Atreveos a miraros al espejo y decir en voz alta :Soy yo. Haced el amor con el cielo de las novedades, mirad las montañas de los lugares nuevos, permitíos sentir la brisa en el rostro sin pensar que son las seis de la mañana, sentaros borrachos en un banco y reir hasta que se canse la misma risa. Buscad ojos en los que no exista aprobación, solo comprensión. Temblad en portales de desconocidos esperando la pizza que no llega. Plantearos si en el momento presente podríais morir con una sonrisa en la cara y llegar a lo que se supone que llegamos después de pasar al otro lado y decir: "yo he vivido". Entonces aceptaré consejos.

No me creo en derecho de juzgar, solo soy un intento de filóloga, un intento de escritora, intento de persona y de mujer. Pero como alguien me dijo hace poco, el intento es coger carrerilla para hacer las cosas definitivamente. Los demás, aquellos que me apoyaron, pues bienvenidos al club de la vida... me alegra encontrarme gente en el camino que comparte algunas veredas. Para todos, los de club o el resto, solo tengo un deseo: Que Hekate bendiga el camino que ha puesto bajo vuestros pies y que Hestia os devuelva el fuego del hogar. Solo entonces comprenderéis que ese fuego está dentro de cada uno y se halla en el resto de personas del entorno. Buenos días.

domingo 18 de abril de 2010

Frágil y de Cristal




Soy frágil, muy frágil. Quiero pensar que no me rompo, que puedo con todo, que yo tengo el control... quiero ser de piedra, arrancar esas dos canas y teñirlas de seducción. Adoro el juego de miradas con desconocidos, he querido desmontar a cualquier persona con una mirada, sin saber muy bien quién soy, metidita en una pequeña estrella que brilla en mi interior. He destrozado corazones, aunque no me regodeo en el sufrimiento ajeno. Soy dueña de mi cuerpo aunque últimamente una extraña Diosa decida por mí. Y sí, puedo hacer que muchos y muchas bajen la guardia y ponerlos a mi merced, sin ser una persona físicamente espectacular, simplemente aceptando la divinidad que hay en mí misma...

Mi cuerpo, de carne pálida, de piel sensible y mis ojos, de fáciles despertares, con lágrimas siempre guardadas en un cofrecito que se abre a menudo. ¿Quién me quiso poseer? tantas veces me he entregado a medias, tantas veces he esperado darle tregua y rendición a mi alma ¿Quién la quiere? nadie, nadie, solo espero y espero. He sido la morada del placer de otros, sin conocer mi propio goce, el roce del alma a través de la piel, el sentido de la vida a través de miradas, caricias y besos que nunca eran para mi ser. Cansada de ser el juguete de los demás.

Y cuando de niña toqué la serpiente, con curiosidad, la pitón roja sobre mis hombros... perdí el miedo y decidí seguir esperando. La espera, larga y confusa, triste y solitaria, ha llegado a su fin. Su piel no era fría, las escamas eran suaves. Sus manos eran para mí. Por fin la la vida me entrega el regalo más precioso del mundo, unos ojos que me miran llenos de comprensión, que me aceptan, que me aman sin condiciones. "Aquí sí, aquí puedes descansar, aquí puedes entregar tu alma, nadie más va a destrozarla" me dice una vocecita. Y yo la entrego sin condiciones, rendida por fin. Descanso, duermo y vivo. Por fin sé quién soy.

Y como alguien me dijo una vez, el sentido de la vida está en la vida misma. Ahora sé que está a través de tus ojos, en dar sin esperar nada a cambio, en saber quien fui y saber que la espera ha valido la pena. Bendita locura, te amo.