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Mostrando entradas de octubre, 2011

Su sala

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Aquí va una de mis monotemáticas entradas de Virginia... a veces pienso que cuando escribo solo soy una cosa que ama a su persona y sus letras...


A veces te imagino suspendida entre mis pensamientos, enredándote entre mi pelo, en un lugar que yo misma te he creado, que quizás nunca existió, solo en mi mente. Estás en una sala de madera, hasta el techo, llena de las estanterías que tanto amabas, con los libros de aquellos pensadores griegos en los que te perdías. Sueño que estás allí, en la mesa central, esta donde te sentarías con tus amigos los del grupo de Bloomsbory, con vuestras ideas de narrativa rebelde que revolucionarían toda la época, desde los cimientos de la prefabricada sociedad inglesa. Te veo en mi mente flotando sobre tus sueños de poesía en prosa. Como l hoja de papel sobre el mar, mirándo hacia otras costas más suaves. Bailas entre los remolinos del mar, te atreves a mecerte y adentrarte donde nadie más sabe llegar. Tu mirada está perdida entre las muchchcas de mármol …

Mujer frente al mar

De nuevo le doy a Virgnia parte de lo que soy.

Érase una mujer hecha de piedras, sosteniendo sus pies, hecha de palabras, que brotaban de su pelo, como cabello mecido por los vientos cabalgando al compás del mar, de miedos y dudas, convertidos en canciones melancólicas susurradas en su oído, de recuerdos e ilusiones, cosidas con hilos de emociones metidas en una tela, urdidas con la aguja de la racionalidad, mutiladas con tijeras de razón. Suelta su pelo, descose lo hilos, se mece con el viento. Y mira al mar, con sus lágrimas haciendo cola para morir frente al inmenso azul. El agua trae rugidos, de bestias, de fieras y gaviotas inquietas. Acantilados, sentimientos recortados a punta de olas que vienen y van, que vienen van. Y se dan a morir entre las rocas que quieren apretarlas entre sus brazos. Suelta su pelo, de nuevo, lo deja volar y enredarse en el viento, entre las caricias del aire que porta sal, rugidos intensos. Gritos que se mecen en el caos.
Se mira en el mar, en la torment…