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Entre páginas

Solo de Guitarra Suena la melodía desdeñosa del tono de llamada. Aunque es una de las canciones favoritas de Andrés: "It's my life" de Bon Jovi, la tiene prácticamente aborrecida. Y es una lástima. Pero a las horas en las que está sonando, qué más se puede esperar, sino aborrecer hasta la voz de tu novia. Y eso era precisamente lo que estaba sucediendo, de nuevo, Paula, llamando a eso de las dos de la tarde porque Andrés, tras una noche de borrachera, había olvidado que comerían juntos. Así que se levantó con los acordes de guitarra vibrando en sus tímpanos. De un salto. "Let's sing a song for the broken hearted...". Al poner un pie en el suelo, Andrés hace rodar una botella de cerveza. Al escuchar la voz de Paula, le pone una excusa que, conduciendo de camino al centro, terminará de urdir. Se dirige con paso tambalenante al cuarto de baño y un rostro cansado, pero en plena flor de la vida el devuelve una sonrisa. Y se dispone a afeitarse, aunque pensándol...

Hoy una vela

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Hoy una vela para ti y para Ella... no quiero palabras, ya te he dado tantas, no quiero darte compasión y pena, pues tú no vales ese tipo de cosas. Solo dos palabras: Te amo. Y una vela, aquella con la que abrí éste blog.

El Blues del Asfalto

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Titilan tus ojos anaranjados, sobre una sobria noche de luna menguante. Me sonríes con un vapor de gas turbio,  que trepa y enrosca filigranas entre las farolas. Tu figura horizontal se dibuja recortando edificios, acostada sobre la noche en la que desearías fundirte. Ya no hay estrellas entre los viandantes, ni la luna ilumina, solo mece a los lejanos ecos que la miran entre tanto silencio de cristales. Un camión pasará a recoger deshechos. El asfalto se queja. Entre tantas emociones,  tacones, ruedas y suelas nos conducen, hasta llegar a las colmenas donde nos escondemos del verdadero mundo. Nos permitimos vivir, entre las entrañas de la Tierra, que nos engullen para subir sobre una vía metálica que viaja al infinito. Y cambiamos de tercio y de estación. Por el paseo de la alameda del caucho, unas tijeras yacen oxidadas, esperando asesinar a su víctima de papel. Esperan, ajadas, al lado de unas gafas que nos tapan la luz del Sol. Un guante blanco, que alguna vez tuvo cerc...

Entre páginas

Preludio en do menor Sofía se levantó temprano como cada mañana. Eran las 5:45. Hora en la que, según su madre, todavía no han puesto ni las calles. Eso a ella le daba lo mismo, era la misma hora a la que se levantaba cada día laborable. Los festivos y fines de semana se permitía que el despertador sonara a las 8:15. Se había vestido meticulosamente, ni muy formal, ni muy casual, con el punto justo de una arquitecta que tiene que proyectar en un despacho de una compañía más o menos importante. Se maquilló despacio, sin sombra de ojos, ni apenas colorete, solo un discreto rouge de labios, nada llamativo, una fina rayita marrón por encima del párpado y un poco de rímel. A juego con su falda marrón chocolate y sus zapatos de piel vuelta. La blusa, color crema. "Qué estúpido, ponerle nombre de repostería a un color... y yo llevándolo puesto" pensó Sofía a las 6:23, cuando, estaba perfectamente vestida y arreglada frente al espejo de su armario. Jan dormía plácidamente en su ha...

Feliz partida y feliz reencuentro

Sé que sonríes, desde un lugar alejado de mí, sin saberte cerca, sin saber que me buscas, yo también te he buscado. Me registré de incógnito un par de veces por tus rincones, y ahora que veo que este desierto nunca estuvo tan árido ni tan desierto como pensé, me atrevo a decirte que el té de tu casa es el mejor del mundo. Ni por la miel de tu pueblo, ni por el agua que compras, solo por ser el tuyo. Y sonrío, cuando la vida da mil vueltas, cuando más feliz me siento, sobre mis letras de papel, ante la perspectiva de que la vida sea por fin más amable conmigo de lo que nunca ha sido, veo asomarse la luna desde mi pantalla cibernética. Se asoma y su cara es tan resplandeciente como oscura, con todas sus fases, al completo. Hoy veo volver las cartas sin respuesta, los dedos recorren el teclado para decir cosas que quedaron guardadas en un pequeño cofre de mi garganta. Ya no duelen las heridas, han cicatrizado poco a poco. He aprendido a ser fuerte y adulta, me levanto sobre mis piernas ...

See you at Victoria

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Y me engulle de nuevo la ciudad. Vuelve a retenerme como siempre lo hace, la gente me confunde entre sus habitantes, me preguntan las direcciones... la tarjeta de transporte deja de funcionarme a escasas horas de salir de Londres. Miro al cielo y es gris. Siempre gris. A veces sol, y casi siempre lluvia. Como siempre, las maletas de vuelta pesan más de lo habitual. Me armo de valor de nuevo: no tengo ni una sola libra en los bolsillos, ni cobertura en el movil, ni forma de llegar a la estación de Victoria que me llevaba de vuelta a casa.. ¿casa? bueno, sí, ese país en el que vivo habitualmente.  Y camino sola por esta ciudad que me ha dado la vida y me la ha quitado tantas veces, con el mismo presentimiento de hace unos años, de aquella noche de primavera en la que llegué a las mil (cuando todo allí está cerrado) y me vi en la calle sin lugar donde ir. "Otra vez, Londres me quiere comer" pensé con nostalgia. Pero si lo conseguí entonces, no voy a dejar que hoy, que tengo l...

London, my baby!

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Te perdí, me dejaste marchar. Cogí el vuelo de vuelta con el vientre lleno de esperanzas. Hundida en la miseria más baja de mis noches oscuras, me perdiste. Dejé la nana a medio cantar, ahogada en el llanto de la puta soledad. Si bien puta, ya no duele, si bien una perra desgastada, aquello en lo que me convertí después de ti, aún todavía me buscas. Pues ya cansada, en mis días más claros, de ser la muñeca que se deja ultrajar, me convierto en la que sueñas, tras un velo de gasa. Me dibujo como plena en mis curvas, me planeo como un deseo de seducción, como la que soy y siempre fui. Llámame como quieras, meretriz, si te apetece, pero hoy no te voy a dejar ganar. Como una araña que entreteje sus redes, te prometo un café y te frotas las... manos, al recordar mi cuerpo sobre el tuyo. Dejo que me invadas en tus sueños, que hagas lo que quieras con mi recuerdo. Fantasea con el café prometido, hunde mi cuerpo en su espuma si te apetece. Porque Londres ya no duele. Ya no es la ciudad de la...