Hoy una vela para ti y para Ella... no quiero palabras, ya te he dado tantas, no quiero darte compasión y pena, pues tú no vales ese tipo de cosas. Solo dos palabras: Te amo. Y una vela, aquella con la que abrí éste blog.
Había soñado con subirse a ese avión tantos años. Cualquier persona de su edad y condición hubiera llenado la maleta de enseres innecesarias. Ropa de verano, deportiva, chaqueta para el frío, secador de pelo, un kilo y medio de maquillaje, zapatos de bonito y de a diario ¿pero adónde íbamos a parar? No, Lucía no se iba a la guerra. Llevaba lo imprescindible. Acarició de nuevo la palabra entre sus labios "imprescindible". Y se estremeció al sentir su corazón en una jaula de oro. Al contener una respiración y mirar por la ventana, fingió que no le importaba el recuerdo que acaba de cruzar su mente. Se le sentó una señora con una bolsa de viaje más grande que el mismo asiento. Entró dando culazos y sonriendo y tras poner subir su maleta, reparó en Lucía. –¡Ay. hija! ¡Qué cansancio por pasar por todos esos controles de seguridad! Lucía miró a la mujer de pelo escarola que llenaba un vestido de verano no muy adecuado para su edad. Pero ¿quién era ella para opinar sobre su ropa...
Deseo contar algo que se desenfoca, que se entremezcla entre la realidad y la ficción, que es el reflejo de mis sueños. Como un cristal vacío, con las imágenes de nuestras almas, vamos llenando espacios que emanan de nuestra esencia. Porque ni yo entiendo a veces las palabras, solo el cielo, las montañas que se funden en él, mientras dos pequeñas gotas de rocío contemplan aquello que ha sido puesto a su alrededor. Y a un nivel más mundano, gracias por ser mi editora improvisada, qué paliza la de buscar palabras repetidas y revisar mi Vereda. Y para acabar te robo las palabras: ¡gracias por ser y estar! ¡Feliz Imbolc, hermana! Firea e Imbolc El sendero rodeaba la montaña en espiral, de abajo a arriba, dando vueltas en aquella forma perfecta que debía ser la de la creación. Firea puso cara de chiste cuando me vio aparecer con botines de tacón y vaqueros, y con razón, solo a mí se me ocurría ponerme botas para ir al monte. -Sheila ¿no crees que vas a estar incómoda?-preguntó Firea con ci...
Hace unos días fue el cumpleaños de Virginia Woolf. Se ha escrito mucho sobre ella, sobre su relación con Vita Sackville-West y escribiendo este texto quiero dejarme llevar por la idea de que mi musa vive en mi mente y siempre voy a celebrar su cumpleaños. Tiene la manía de sacarme de mis tardes de letras negras. Con este post, ha nacido la idea de recrear desde el punto de vista de Virginia una tema tan trillado como el mundo mismo: la relación entre ambas. Con esto hasta he descubierto una colección de moda (alta costura, que no es moco de pavo, de pavo real) basada en el jardín que diseñó Vita. Con éste texto no pretendo escribir lo inescribible. No pretendo recrear una mañana en la que no estuve. Y pues supuesto, solo quiero disfrutar de la licencia que me da el arte de las letras, que me enseña cada día Virginia, esta amiga que llena mis estanterías. Así que, que me perdone el lector si he cubierto con mi imaginación los detalles. Y si, ahora vamos a darle, con un poco de retraso,...
guapa :)
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