London Oddysey II


Y otra vez el te danza en su bolsita en este silencio que me hace sentir tan geniunamente sola. Con un teclado manco de la letra iberica por excelencia, unas galletas de genjibre que elevan mi estado de animo, recuerdo los recovecos de las nubes grises. Llevamos aqui mas de un mes. Nunca pense que volveria para ganar viejas batallas, pero hoy me descrubri a mi misma soltando una lagrimita (de estas que se me escapan en esta ciudad que me hace realmente de piedra) por la felicidad que se asomaba entre los callejones lluviosos. Se despejo el cielo, como solo puede suceder en Londres, para mostrarnos esos espacio liminales por lo que a menudo paseamos, asi la ciudad gris dejo de serlo nada mas que al atardecer, para lucir el anaranjado sobre las aguas de Tamesis. Y su nariz descansaba en mi pelo, para respirar en el regazo de mi cuellos. Y de nuevo volvemos, sin saber muy bien a que ahora.

La musica invade mis sentidos y mis letras palpitan al ritmo que marca el latido de los barrios de la zona dos, con sus razas y colores, los sabores llegados de mas alla de los oceanos. Y me siento un poco mas rapsoda en este silencio compartido, en que mi narrrativa se vuelve mas dura para contar las andanzas de un par de almas perdidas y encontradas en este Londres. Pero por fin, cuando la ciudad que nunca duerme me da un respiro, termina el dia y yo se que hoy tambien he deseado ser una nota de su musica callejera, una guitarra que se funde con la voz del cantante de la esquina de Covent Garden. Hoy de nuevo he cerrado los ojos para sentir la vibracion bajo mis pies, deseando ser esa gota de lluvia que cae sobre el capuccino de la chica que corre detras del bus que se escapa de sus ganas de llegar a casa. Hoy de nuevo me busque en el canto del reloj que todo lo dirije desde el horizonte, para finalizar el dia con la ultima campanada que ha dado vida a la cronica de estas memorias de Londres. En el dia de hoy, con una sonrisa en los labios y una batalla ganada frente a una iglesia que se muere de verguenza por las esquinas. Love you ;)

Comentarios

  1. Con mil musulmanes gruñendo, también, no sabia yo que se habían inventado los viajes en el tiempo, bella, dulce y diminuta dama :)

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