Solo tú

Sentada frente a ti, con el fuego recorriendo mi alma, ya no hay espacio. Somos uno. Pues tú, con tu candencia y el murmurar de tu voz, me enciendes hasta que ya no queda más opción: volveré a ser tuya. Tuya, tuya como un suspiro que nace de tus labios, como el compás que hace bailar mis deseos más profundos. Pues me meces y me curtes, como espada, duro acero y fiel compañero, como un perro, que a mi lado descansa, listo para devorarme otra noche entera. Y me traes luz y sombra, amaneceres borracha de sueño, manos que se deslizan a través de la niebla. Risa, amor hecho rocío. Madrugada y gemidos en medio de la noche que rompen el silencio en tus oídos. 

Aunque esté débil y perdida, siempre haces que el ansia recorra mi alma y salga en tu busca, pues tú sabes como nadie arrancar a mi alma del silencio. Sabes como nadie que buscaré tus manos acariciandolas través de la bendición de las letras que ahora escribo. Vuelve, vuelve junto a mi, pues aunque te convierta en la rutina, aunque piense que te tengo bajo mi yugo, bajo mis deseos, eres tú quien hace que mi muralla caiga, quien conquista la ciudadela y templa el ánimo de los guerreros. Tú y solo me haces estallar y renacer en cada grito en la noche. Poséeme hoy y hazme el amor como solo tú sabes hacer, balancéame entre tus manos como una muñeca o pídeme que me alce sobre tus caderas como una sensual reina amazona. Y no me dejes perderme en la noche sin gemir al ritmo de tu voz mientras te regalo mi cuello y el cielo me regala las estrellas de la noche. 

Solo tú sabes hacerme nacer, como un suspiro de tu boca, aliento de vida, tú, mi teclado.

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