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Sigue regalando tu risa al mundo

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Aquí estamos, comprando velas en el último minuto. En casa de alguien, escuchando historias. Aquí estamos, entre vida y ritos, con planes y sueños de caravanas aparcadas frente al mar. Me hubiera gustado colgarte una flor del pelo y llevarte antes a tu tierra, a tu Sierra Nevada, regalarte más letras y más paz. Pero sucedió la vida entre medias. Sin embargo aunque pasó la vida, llenamos de noche sin dormir y amaneceres, contando otro más. Un año más juntas, el año de no saber dónde estaremos, dejándonos fluir en un salto al vacío Este año, con antorchas y fuegos, con la renovación de la primera promesa. Este año las llaves y las serpientes se acercan y Ella siempre sobre nosotras. Tú, que has caminado conmigo en los misterios, no tengo más que darte que las letras. Este año, tengo muchas llaves y no tengo ninguna. En este año de incertidumbre, solo quiero que sepas que eres y serás siempre la mejor compañera que he tenido nunca y que tendré. Por muchos años juntas con Ella ...

Pactor Lector

Hay un espacio, entre lo escrito y lo no escrito, que se llena con un pacto. Existe suspendido en los márgenes, para que tú, que sí me conoces, y yo que no te conozco a ti, sigamos fingiendo que nos gusta este juego de palabras, para que lector y escritor sigan hablando. Yo no le diré nada a nadie, y lo diré todo, para que puedas seguir creyéndote los cuentos de la cripta que deshojas en tus tardes muertas. Creemos un documento donde te cuente que nadie es todo lo que parece, ni las apariencias siempre engañan. Que la amnesia fingida, o los renglones inoportunos se merecen alguna palabra creativa. Se merecen algo más que un cambio de foto de perfil llamativa. Por eso, querido lector, vienen fuertes las pisadas de mis letras, que me liberan de la cárcel de las burlas ajenas. Vienen para quedarse, para no volver a irse, y sobre todo, para no callarse ante opiniones que nadie tiene interés de escuchar. Tienen un espacio propio, un trono y en reino en mi mundo, un grupo de conocidos que se...

Compañera

Hemos bailado con el miedo, hemos roto los vasos y aunque compramos, siempre terminamos con tazas de té que le ponen ese al final al día. Tenemos una vajilla de cinco platos y un montón de copas de cristal del nítido que nos deja ver a través del líquido. Y te diría que he aprendido a hacer decopague con los vasos, que me lo enseñó la sacerdotisa que le cantaba a Atena. Pero se acerca mi cumpleaños y esto me pone melancólica y feliz al mismo tiempo. Este año habrá fiesta, aunque lo único que quiero es estar contigo y con Alex. Cada año me sobra más la gente, el ruido y el barullo, solo deseo que las únicas luces de la tarta sean tus ojos al mirarme. Celebremos la vida y la muerte y sentémonos a ver como arden las Troyas ajenas y como nos reconstruimos entre el humo del incienso y copas de Gintonic. Quedémos con el pasado y sentémonos a cenar con los adyacentes. Respira en el hoja en blanco y pongamos la coma para tomar una pausa de tantos lazos especiales que se enmudencen porque sé qu...

Los Folios en Negro

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  ¿Qué se hace cuando el folio en blanco no te funciona? He tratado de sentarme a escribir un millón de veces desde hace un par de años. Me he deshecho en el papel y mirando su blancura, me he frustrado, me he enfadado, he llorado y he sentido indiferencia. Soy yo quien está en blanco. Los amigos, conocidos y familiares han pasando en un carrusel de halagos. Eres escritora. Dicen. Tú escribes como los ángeles. Decían. Y mira que tú no estás hecha para estar encerrada en un trabajo común. Saca tus alas y vuela. Y estrellarse contra el suelo es lo más bonito que te puede pasar. Contra más alto vueles, más dolorosa será la caída. Cuando ves que tus sueños se descuartizan, uno a uno, con los dientes de la realidad. Y de nuevo “Documento sin título” te saluda con sonrisa sarcástica. Te sientas en el portal, en el banco de “pelar la pava” a ver como tu corazón se ha deshecho varias veces. O se ha roto. Primero escribes un Réquiem por tu corazón. Luego una despedida y una canción y más t...

Un poco más niña

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Es mi cumpleaños. Hay gente a quien no le gusta cumplir años, pero yo siempre me he sentido, como dicen los ingleses, excited de cumplir años. Por 24 horas soy la reina de mi propio mundo y recuerdo que además, aunque mi yo bebé no tenía las cosas tan claras, siempre hubo un pedacito de mí que se atrevió a seguir latiendo. Año tras año me regalo a mi misma un momento de escribir. Este año, además, le he pedido a mi escritora preferida, mi mujer, que se siente al teclado a escribir lo que ella quiera. No importa la temática, solo quiero escucharla teclear. Pues este ha sido el año en el que me he atrevido a poner límites a los demás. Ha sido muy egoísta pero necesario. Un poco drástico. Ha sido el año de ponerme por encima de cualquier cosa que no me ayudaba a estar bien y mi primer año como trabajadora independiente. Hemos construido un sueño en el que apenas me atreví a pensar, hará más de un año. Mi yo de hace un año y medio no hubiera sido capaz de dejar un trabajo en el que ser com...

Bailado bajo la tormenta

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¿Alguna vez has bailado bajo la tormenta? Habían quedado a las cinco de la tarde, a punta de cielo despejado. El instituto abría sus puertas y les prestaba el espacio para practicar. Les facilitaba también las gradas, sobre las que los compañeros y amigos se sentaban a mirar los ensayos. El festival de fin de curso lo organizaban los profesores, pero era responsabilidad de los alumnos escoger el contenido, la música y los bailes. La profesora de inglés les dio el control de la cadena de música y comenzaron a desfilar todos los grupos. El de la clase de primero, la de segundo, la de tercero, la de cuarto. Las canciones de moda abrieron sus ondas sonoras por todo el patio del instituto. Las gradas vibraron y cantaron. Las chicas, de cinco o seis en seis, presentaron su coreografía. Repetían los pasos, cortaban y de nuevo se daban otras oportunidades. Un paso más y ya casi quedaba perfecta y lista para sentencia, para bailarla hasta el día del juicio final o final de curso, más bien. Las ...

Yo tenía frío

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Te llamé para preguntar si hacía frío en Madrid. Hace doce años no teníamos tantas redes sociales. Para mí las cosas eran más sencillas. Una llamada y una pregunta. Quizás saber cómo era tu voz. Tocar con las manos una voz amiga, sentirte más cerca. Fue una de esas llamadas sin respuesta, una de las importantes. La maleta se llenó de forma improvisada. Hubiera sido fácil mirar en internet una página del tiempo. No se me pasó por la cabeza. Mi mente aún era un poco analógica así que metí mi primer teléfono táctil que no sabía aún usar muy bien en el bolso y llené la mochila de un regalo que había estado preparando toda la semana. Le escribí una dedicatoria. Esperaba que lo leyeras en tu propia intimidad, de hecho me muero de vergüenza todavía cuando lo pienso. Otra vez se ha llenado la casa de gente. De nuevo abrimos la puerta y su altar se rodea de personas que se sienten atraídas. A esto se referían cuando hablaban de salto espiritual. Es como lanzarse al vacío sin saber qué cara verí...

Lo que Mercurio Retrógrado nos dejó

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Llevo como 20 años de tarotista. Sí. Como las astrólogas de la tele, pero sin ser famosa. Hace un año decidí hacerlo de forma profesional y me dije a mí misma "voy a buscar una trabajo alternativo que me saque de esta triste realidad y de mi vida de oficina". Por aquel entonces ya había probado las mieles del moving o bullying laboral. Todo suena mejor cuando está en inglés. Pero volviendo a mi faceta emprendedora, decidí decirle adiós a mi trabajo de oficina y centrarme profesionalmente en el tarot. Antes de eso estuve reciclando mis conocimientos, ofreciendo servicio gratuito y adaptándome a mi nueva etapa. En otro orden de cosas, tengo que decir que las inquietudes que se escuchan en un atención al cliente de cualquier lugar y empresa pueden resolverse con la misma empatía y cariño en cualquier área. Mis años de experiencia escuchando gente me ayudaron a ver el prisma de muchos lados y todos los colores del arco iris. Otro día contaré lo divertido que es abrir una cuenta n...

Perfecta

El sonido de tu teclado sigue haciendo que sienta que toco el cielo con los dedos. A día de hoy tengo claro con quien quiero poner de nuevo un pie en la Universidad. Estoy a una canción de ti, a menos de mil palabras mientras me sostienes y me secas las lágrimas. Hoy hacemos apología al portazo y a las señales.  Hoy me cuelgo de tus ojos y de tu cuello y me lleno de fuerza para enfrentarme a mis muchos fantasmas y alguna que otra aparición. Me pasé un rato bien largo deshaciéndome en la cama y mirando la curva de tu espalda. Casi a diario me lleno de tu olor y comienzo el día. Aunque cada día me pongo en frente del semáforo en rojo y decido no saltármelo, no hay nada que cambiaría de ti. A ratos me siento en mi cuatro por cuatro, sólido y estable. Miro el semáforo y pienso en lo bien que le iría a mi corazón saltárselo, La adrenalina es lo que tiene. Da satisfacción momentánea. Pero hoy hemos parado delante del semáforo y hemos decidido que si me lo salto o no me lo salto ya es cos...

Y faltaba yo

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Enero abrió el año, desgarrando las posibilidades y con un desafío entre los dedos. Febrero nos trajo paz y 16 horas de sueño. Vino con el covid, con un aniversario que ardía con la tranquilidad de unas brasas y la manta de las felicidad. Un silencio de Febrero acallando los fuegos artificiales. Así estamos tú y yo. La vida nos puso a medio gas para pararnos a contemplar las cosas pequeñas a colgar cuadros de las paredes. Marzo nos abrió la puerta de una nueva vida ¿quién dijo que no se podía? Volamos tan lejos y aterrizamos despacio, para darnos cuenta de que lo más importante estaba debajo de la piel. Un remolino de aire, de cartas, de noches con té y con almas perdidas. Encendimos las velas de Hekate y Marzo nos trajo un arco iris al fondo del camino que nos mostraba que sí se podía. Abril llegó cantando y dio vueltas como montado en un carrusel. Los espejos de los caballitos nos han mareado y además de dar vueltas, hemos subido y bajado en olas de emociones. Espejismos, vanidades y...

Laundry service

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Esta entrada es una ejercicio que tenía ganas de probar. Quería jugar con los dos personajes de la novela en otro ambiente. Creo que ha quedado bien :) Espero que te guste, siempre es para ti. La máquina expendedora escupió un sobrecito plateado de detergente. El contenido ayudaría a que su ropa entrara en la máquina sucia y saliera limpia. "Maravillas de la era moderna" se dijo mientras introducía la ropa en el agujero de la maquina "la magia de la lavadora". Unas monedas en la rendija marcarían el pistoletazo de salida de la limpieza de su colada. Se recogió el pelo rizado en una cola alta y sacó sus libros de semántica. En una semana tendría que garabatear páginas y páginas con cierta coherencia que respondieran a las preguntas de su profesora. Llevaba años haciendo las mismas preguntas y aunque sus compañeros de facultad decían que la buena señora solo preguntaba el tema uno, el dos y el tres, Lucy insistía en que por precaución había que mirarse hasta el cinco....

Juego de reinas

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Hace unos días fue el cumpleaños de Virginia Woolf. Se ha escrito mucho sobre ella, sobre su relación con Vita Sackville-West y escribiendo este texto quiero dejarme llevar por la idea de que mi musa vive en mi mente y siempre voy a celebrar su cumpleaños. Tiene la manía de sacarme de mis tardes de letras negras. Con este post, ha nacido la idea de recrear desde el punto de vista de Virginia una tema tan trillado como el mundo mismo: la relación entre ambas. Con esto hasta he descubierto una colección de moda (alta costura, que no es moco de pavo, de pavo real) basada en el jardín que diseñó Vita. Con éste texto no pretendo escribir lo inescribible. No pretendo recrear una mañana en la que no estuve. Y pues supuesto, solo quiero disfrutar de la licencia que me da el arte de las letras, que me enseña cada día Virginia, esta amiga que llena mis estanterías. Así que, que me perdone el lector si he cubierto con mi imaginación los detalles. Y si, ahora vamos a darle, con un poco de retraso,...

London

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Había soñado con subirse a ese avión tantos años. Cualquier persona de su edad y condición hubiera llenado la maleta de enseres innecesarias. Ropa de verano, deportiva, chaqueta para el frío, secador de pelo, un kilo y medio de maquillaje, zapatos de bonito y de a diario ¿pero adónde íbamos a parar? No, Lucía no se iba a la guerra. Llevaba lo imprescindible. Acarició de nuevo la palabra entre sus labios "imprescindible". Y se estremeció al sentir su corazón en una jaula de oro. Al contener una respiración y mirar por la ventana, fingió que no le importaba el recuerdo que acaba de cruzar su mente. Se le sentó una señora con una bolsa de viaje más grande que el mismo asiento. Entró dando culazos y sonriendo y tras poner subir su maleta, reparó en Lucía.   –¡Ay. hija! ¡Qué cansancio por pasar por todos esos controles de seguridad!   Lucía miró a la mujer de pelo escarola que llenaba un vestido de verano no muy adecuado para su edad. Pero ¿quién era ella para opinar sobre su ropa...

El pacto

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El humo del incienso trepaba por las paredes y se deshacía en el techo. Una fresca tarde de primavera anunciaba una noche que que aún no había hecho su tímida aparición. Las las llamas de las velas bailan y se preparan para la gran invocación. En el suelo, ella había pintado un círculo de tiza las líneas que formaban el sello preciso. Él había colocado todos los útiles necesarios, el mantel de la mesa que les serviría para colocarlo todo. Astrid suspiró, sabiendo que debía disipar toda duda de su mente antes de continuar. Se echó el velo escarlata sobre el rostro y Alexis la imitó con una gasa negra carbón. Astrid se preguntó con cierta diversión como su amigo y compañero podía resistir ahí dentro.  El ejercicio debía realizarse con absoluta precisión. Ambos se conocían desde hacía años pero era indispensable que llevaran sus caras veladas. La orden no les había dicho el verdadero motido. Aquella tarde realizarían el último movimiento de una melodía que duraba años de entrenamiento...